Nuestra historia

La invención del papel se atribuye tradicionalmente a los Chinos, pero son los Árabes que, tras haber aprendido las bases para su fabricación y habiéndola mejorado, difunden este nuevo producto en Occidente. Se trata de un proceso largo y  laborioso que se acaba de completar en la segunda mitad del siglo XIII en Fabriano, pequeña ciudad del interior de la región de Las Marcas. El porqué se emplaza aquí, lo cual hace de Fabriano el centro más  importante de producción de papel en Europa, se debe seguramente a su proximidad con Ancona, puerto que tenía frecuentes intercambios comerciales con el mundo árabe.
La creciente habilidad  de los cada vez más númerosos y calificados  artesanos de Fabriano permite al papel dar un salto de calidad, con tres innovaciones que harán de Fabriano la cuna del papel del mundo moderno.

La primera, la marca al agua de las hojas de papel, permite introducir signos de reconocimiento que se ven a contraluz, y que al principio se usaban para reproducir la marca de fábrica de los diferentes fabricantes de papel. 

La segunda, la invención del taller de impresión (sig. XIII, para golpear los trapos), elimina el mortero de piedra y el bastón de madera accionado a mano usado por los árabes y permite obtener fibras más homogéneas. 

La tercera por fin, el uso de la gelatina animal para el encolado superficial de la hoja, permite una mejor escritura y elimina el incoveniente del fácil deterioramiento del papel debido al encolado con almidón de trigo (causa principal de la prohibición de emplear el papel para las actas públicas de las cancillerías y de los notarios).

Su importancia y difusión alcanzan el ápice en el Renacimiento. Lo prueban tanto los muchos documentos conservados como el uso, en este periodo de númerosas marcas al agua. Muchas de ellas se encuentran en la correspondencia de algunos de los grandes artistas de la época, entre ellos Michelangelo Buonarroti.

Los talleres artesanales
Muchos testimonios corroboran el afianzamiento progresivo de los talleres artesanales de Fabriano tanto en los mercados de las ciudades italianas (Roma, Génova, Florencia, Venecia) como en el extranjero (Provenza, Francia del norte y España).
Es imponente también la actividad promocional efectuada en el sector comercial por los mercaderes que se esmeraban por mantener el contacto con sus principales clientes a través de visitas periódicas en las más importantes ciudades de Italia y de Europa.

La zona industrial
En el '600 y '700 la actividad  papelera de Fabriano vive un periodo de declino debido seguramente al desplazamiento de los flujos comerciales relacionados con el descubrimiento de América.
Durante la llamada “Revolución Industrial”, casi contiemporánea a la Revolución Francesa, reanuda el crecimiento, gracias sobretodo a las capacidades empresariales de Pietro Miliani que, en 1782, funda las Papeleras Miliani. Esta nueva empresa, gracias a su gran eficiencia, pasa en poco tiempo a ser “Líder” en el sector.

De la misma manera opera el nieto Giuseppe Miliani, consiguiendo transformar una Empresa de caracter familiar en un gran complejo industrial, y sobretodo volviendo a colocar en posición sobresaliente a Fabriano en los mercados internacionales, consiguiendo los más importantes reconocimientos, como la medalla de oro, única entre todos los Estados Italianos, en la Exposición de Londres de 1851. Giovanbattista Miliani es el último gran representante de la familia. Con él, que fue también un destacado político, alcalde de Fabriano, Ministro de la Agricultura durante la Gran Guerra y Senador del Reino, las Papeleras Miliani engloban a todas las demás de la zona y alcanzan un altísimo nivel industrial, con fama internacional, lo que permitirá adjudicarse importantes contratos de Institutos de Crédito y Bancos Centrales, tanto nacionales como extranjeros, gracias sobretodo a la insuperable elaboración del papel moneda.

El 6 de junio de 1906 se constituye la “Sociedad  Anónima Papelera Pietro Miliani” En 1928 se cede la participación mayoritaria de las acciones a la Sociedad  Portals de Londres. En los años treinta, tras el fallecimiento de Giovanbattista, la familia Miliani abandona la dirección de la gestión de la   Empresa y el 15 de octubre de 1931, para nacionalizar la fábrica, se forma un consorcio formado por  Entes públicos entre los cuales se encuentran el Banco de Nápoles, el Instituto Nacional de Seguros, el Instituto Poligráfico y  Casa de la Moneda del Estado, la Banca Nacional del Trabajo. El 9 de abril de 1947 la Asamblea extraordinaria modifica la denominación social en “Cartiere Miliani Fabriano” ( “Papeleras Miliani Fabriano”). En 1972 el I.N.A. (N.del T.: Instituto Nacional de Seguros) se convierte en accionista mayoritario para luego pasar el cargo el 8 de agosto de 1980 al I.P.Z.S (N.del T.: Instituto Poligráfico y Casa de la Moneda del Estado)

Desde el 21 de marzo de 2002 Fabriano forma parte del Gruppo Fedrigoni de Verona, proprietario del 99,99% del paquete de acciones.